ANTECEDENTES GENERALES
La temporada vitivincola 2005-2006 finalmente llegó a su fin, luego de una prolongada vendimia de la cual esperamos vinos de buena calidad, gran color e intensidad de fruta.
La información de nuestras estaciones meteorológicas indica que se trató de una temporada fría y seca. En el valle la suma térmica acumulada entre los meses de Octubre 2005- Abril 2006, medida en Grados-Día (Base 10° C), fue inferior al mismo registro correspondiente a la vendimia 2005 y al promedio histórico de los últimos 7 años.
Esta menor suma térmica significó un avance más lento de las distintas etapas fenológicas como floración, cuaja y pinta y un atraso de la madurez fenólica de doce días en promedio. En el Valle de Aconcagua la temperatura media de la temporada fue de 18,2° C; esto es 0,8° C inferior al promedio histórico.
El principal desafío de la vendimia 2006 fue la particularmente larga espera para alcanzar la madurez fenólica apropiada para cada variedad, que se tradujo en mayores niveles de azúcar en los racimos. Sin embargo, un verano e inicio de otoño fresco y seco nos permitieron esperar sin sobresaltos la madurez fenólica, conservando la fruta y permitiendo una buena concentración, con taninos redondos y suaves.
Durante la temporada de maduración de la fruta hubo ausencia de lluvias salvo un evento de baja intensidad en Casablanca (6,8 mm) y un par de frentes durante el mes de Abril que dejaron precipitaciones de moderada intensidad en Colchagua (21 mm) y Curicó (7mm).
Durante el desarrollo de la temporada en todos nuestros viñedos se decidió intervenir con deshoje pre-pinta y post-pinta y así mejorar las condiciones micro climáticas de la zona frutal, disminuir la presencia de posibles sabores verdes en la fruta y potenciar la evolución fenólica normal. Este acondicionamiento de la zona frutal junto a una baja incidencia de precipitaciones permitió óptimos niveles de sanidad de la fruta al momento de cosecha. Con todos estos antecedentes climáticos, el equipo agrícola y enológico pudo prever que el 2006 sería una temporada en la cual era importante maximizar el recorrido por los viñedos y la degustación de bayas para asegurar que la madurez de cada lote fuese completa. El uso de fotos de vigor fue una herramienta fundamental para poder dividir los viñedos entre sectores de madurez diferenciada; de esta manera se inició la cosecha de los sectores más avanzados en madurez mientras se dejó a la espera los sectores inmaduros de cada viñedo.
Cabe destacar que la condición de temporada más fría resultó en vinos tintos con niveles de pH notoriamente bajos, de entre 3,55 y 3,65, lo que junto con dar frescura a los vinos y favorecer la intensidad de colores ayudó a crear buenas condiciones sanitarias, favoreciendo una buena cinética de las fermentaciones alcohólicas dado a la poca carga microbiológica contaminante, evitándose también cruzas de Fermentación Maloláctica.
Respecto a los volúmenes cosechados, fue una temporada satisfactoria, observándose un incremento global, tanto en blancos como en tintos. Este aumento en la producción se explica fundamentalmente por una buena fertilidad de yemas y por los mayores pesos de baya.
El mayor incremento se produjo en las cepas blancas, fundamentalmente Sauvignon Blanc. En tintos, el incremento fue de sólo 5,8% respecto al año 2005.
En resumen, el secreto para el éxito de los vinos para esta temporada radicó fundamentalmente en darse cuenta temprano de la condición de año más frío y decidirse a hacer una descarga temprana de fruta para facilitar la madurez y, por otro lado, tener la suficiente paciencia para esperar más allá de las fechas tradicionales de cosecha de los distintos cepajes, lo que fue perfectamente posible gracias la buena sanidad de la uva dada la condición de año seco y los trabajos tempranos de deshoje.
Si bien es difícil que los vinos tintos 2006 alcancen la perfección de los vinos 2005 dado el tamaño de bayas algo mayor registrado esta temporada, ya muestran gran intensidad de color y aromas, así como bocas jugosas y taninos dulces y redondos, esperándose una buena calidad. En el caso de los blancos, la condición de año más fresco debería ser favorable, especialmente para las cepas aromáticas y de zonas más frías como el Sauvignon Blanc, Riesling y Gewurztraminer dado que las bajas temperaturas permitieron una madurez suave y larga que favoreció la mantención de la acidez, la frescura y los aromas.
VALLE DE ACONCAGUA
En el Valle de Aconcagua, la acumulación térmica durante la temporada 2005-2006 fue de 1712 grados-día, cifra inferior en 82 grados-día respecto a la temporada anterior (1793 grados-día).
En las variedades tintas en general, la evolución en los niveles de madurez de los taninos comenzó recién a fines de marzo, fecha en la que en temporadas anteriores algunos lotes de Merlot y Sangiovese ya haban sido cosechados.
La cosecha en el Valle del Aconcagua se concentró entre la segunda semana de Abril y la segunda semana de Mayo con una casi nula cosecha en Marzo. La cosecha se inició a fines de Marzo con Merlot y terminó a mediados de Mayo con Carmenère.
A pesar de que la temporada presentó una oscilación térmica levemente inferior al promedio histórico (18°C vs. 18,9°C), el mes de Marzo aportó una gran oscilación que alcanzó los 20,4° C en comparación a los 18,8° C históricos, oscilación que probablemente influyó en la alta concentración de antocianas en los vinos tintos, lo que unido a los bajos pH de las uvas, se tradujo en vinos de colores muy intensos y vivos.
Los Merlot se comportaron bien una vez más, sin problemas de colapso o chupado. Los vinos presentan muy buenos colores y bocas jugosas, con taninos redondos, bastante lejos de los taninos duros e incluso secantes que a veces entrega esta difícil cepa.
El Shiraz, vuelve a mostrar este año lo bien que se da en el valle del Aconcagua y es sin lugar a dudas el cepaje que más destaca este año por la consistencia de su calidad. Los vinos destacan por los buenos colores, dulzor de boca, y las ya clásicas notas complejas de frutas negras y rojas maduras y las especias. Los lotes provenientes del lado Oeste del Valle, que habitualmente presentan concentración tánica, sorprenden esta temporada por la suavidad de sus taninos.
A pesar de la condición de temporada fría, la larga espera por madurez, produjo Cabernet Sauvignon, de gran intensidad de color, bocas untuosas y buena intensidad de fruta. Taninos suaves y dulces fueron la norma, incluidos los lotes del lado Oeste del valle, que habitualmente entregan taninos un poco más firmes y de menor dulzor.
Condiciones climáticas de lenta madurez como la de esta temporada junto con un manejo cuidadoso de la canopia y el riego durante la etapa de maduración, son sin duda factores comunes para alcanzar gran intensidad de color, una buena expresión de fruta, taninos redondos y gran elegancia.
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