Los vinos Arboleda provienen de viñedos de clima frío manejados de manera sustentable en el Valle de Aconcagua, a 100 kilómetros al norte de Santiago, capital de Chile. Los fríos vientos costeros que recorren desde el Océano Pacífico hacia la Cordillera de los Andes unidos al clima mediterráneo permiten una lenta maduración de las uvas, lo cual realza los sabores, intensidad y concentración de nuestros vinos. Los vientos comienzan en el borde costero bañado por el Océano Pacífico, cuya temperatura está fuertemente influenciada por la fría Corriente de Humboldt, y recorren los 142 kilómetros del Río Aconcagua hasta llegar a los pies del impresionante Monte Aconcagua, la cumbre más alta del Hemisferio Occidental (6.962 metros).

El Valle de Aconcagua tiene un clima mediterráneo, con veranos cálidos temperados por las brisas del Océano Pacífico y la Corriente de Humboldt. Este proceso genera que las uvas tengan una larga temporada de crecimiento, lo cual realza los sabores, la intensidad y concentración de nuestros vinos.

La precipitación total en el valle es de 250mm (9,8 pulgadas) y ocurre sólo durante el invierno, entre mayo y agosto, por lo que los vinos poseen gran concentración. El nivel de lluvia ayuda a los viticultores a controlar el vigor y el tamaño de las uvas, así como a lograr una maduración óptima antes de la vendimia. La irrigación es vital para la producción de uvas en el Valle de Aconcagua. El suministro de aguas proviene del deshielo de la Cordillera de los Andes que baja hacia el valle donde es desviada a los canales de riego para luego ser conducidos a los viñedos bajo un sistema de riego por goteo.

Los suelos del valle son diversos y complejos; los suelos fluviales son pedregosos por la acumulación de piedras provenientes de los glaciares de la Cordillera de Los Andes, mientras que a los pies de los cerros están formados por suelos graníticos con alto contenido de gravilla y arena. Los suelos del valle poseen una textura franca y franca arcillosa.

Arboleda cuenta con dos viñedos en el Valle de Aconcagua, “Las Vertientes” y “Chilhué”, los cuales son manejados bajo la filosofía de viticultura sustentable, donde nuestro apasionado equipo técnico trabaja respetando el medioambiente, en armonía con la naturaleza y las comunidades cercanas, buscando entender y desarrollar al máximo el sentido de terroir obteniendo vinos distintivos de clase mundial.